
Sistemas de aire comprimido para la industria alimentaria en la Comunidad de Madrid
enero 26, 2026En las industrias de la Comunidad de Madrid la gestión del condensado es decisiva para la fiabilidad y el coste de un sistema de aire comprimido. En madAIR te explicamos cómo funcionan las purgas, dónde instalarlas y por qué elegir soluciones KAESER -como ECO-DRAIN y el tratamiento de condensados- reduce averías, evita pérdidas de aire y asegura cumplimiento ambiental sin interrumpir la producción.

Quien opera compresores en las industrias de Madrid sabe que el agua aparece siempre, aunque no se vea. El aire ambiente contiene humedad que, al comprimirse, se condensa por efecto de la temperatura y la presión. Ese líquido arrastra aceite, partículas y óxidos, y si no se evacua de forma controlada, termina en depósitos, filtros, secadores y líneas de proceso. La consecuencia es conocida: pérdida de calidad del aire, caídas de presión, corrosión, válvulas que fallan y costes energéticos crecientes. En madAIR abordamos el condensado como un circuito completo: dónde se genera, cómo lo retiramos, cómo lo medimos y cómo lo tratamos según normativa.
La primera realidad que conviene asumir es que la purga manual es una falsa economía. Abrir una válvula al final del turno o “cuando toque” deja el rendimiento a la suerte del calendario y, casi siempre, provoca dos males: o bien se evacúa tarde, saturando equipos, o bien se deja la válvula abierta más de la cuenta y se escapa aire comprimido, que es energía pagada. Por eso todas las salas que aspiren a estabilidad deben incorporar purgas automáticas dimensionadas y ubicadas en los puntos de generación del condensado: tras el enfriador posterior del compresor, en el depósito acumulador, a la salida de separadores ciclónicos, en los secadores y en los filtros coalescentes.
No todas las purgas automáticas trabajan igual. Las más básicas, las purgas temporizadas, abren durante un tiempo fijo con una frecuencia ajustable. Funcionan en entornos sencillos, pero tienen un problema estructural: no “saben” cuánta agua hay. Si abren de más, expulsan aire; si abren de menos, acumulan líquido. En climas con variación estacional como la Comunidad de Madrid -invierno seco, veranos calurosos, primaveras y otoños con humedad variable- esa ceguera se traduce en ineficiencia o en riesgo, según el día. Por eso recomendamos su uso solo en equipos auxiliares de baja criticidad o como solución transitoria.
Un salto de calidad llega con las purgas de flotador. Estas válvulas detectan el nivel de condensado mediante una boya interna; cuando el líquido sube, el flotador abre el paso y, al bajar el nivel, lo cierra. Es un mecanismo puramente hidráulico, muy robusto y, sobre todo, proporcional al agua real. Al descargar solo condensado, la pérdida de aire se reduce drásticamente. En depósitos y separadores ciclónicos de caudal estable, la purga de flotador es una aliada sencilla y eficaz. Requiere limpieza periódica para evitar que la suciedad bloquee el asiento, pero su mantenimiento es predecible y barato.
La solución de referencia para instalaciones que buscan eficiencia y control es la purga electrónica “cero pérdida”, ejemplificada por KAESER ECO-DRAIN. En lugar de confiar en tiempos o boyas mecánicas, el sistema mide el nivel mediante sensores y abre la válvula únicamente cuando hay líquido que evacuar, sellando instantáneamente en cuanto desaparece el agua. El resultado es una descarga sin arrastre de aire comprimido, con electrónica protegida, test de funcionamiento y alarmas ante fallo de bobina o de válvula. En plantas donde el kWh importa -y en Madrid importa- el ahorro acumulado “no dejando escapar aire” paga la inversión más rápido de lo que parece. Además, el ECO-DRAIN ofrece variantes para diferentes presiones, caudales y tipos de condensado, lo que nos permite estandarizar repuestos y simplificar mantenimiento.
La ubicación de cada purga requiere un criterio de proceso. Tras el compresor y su enfriador posterior es donde se forma el mayor volumen de agua; situar ahí la primera purga evita que el depósito reciba un chaparrón constante de condensado. El acumulador, por su parte, estabiliza pulsos y temperatura, y siempre necesita su purga dedicada para retirar el agua que inevitablemente precipita en su base. Los separadores ciclónicos concentran gotas antes del filtrado fino y agradecen una purga rápida y fiable. Los secadores frigoríficos gestionan el punto de rocío y también condensan; si su purga falla, el agua vuelve a la red. Y los filtros coalescentes retienen aerosoles que, al desgasificarse, generan líquido en las carcasas: otro lugar crítico que debe purgarse sin pérdida de aire. En líneas de distribución extensas -por ejemplo, redes EQOfluids en anillo- conviene prever bajantes y puntos bajos con purgas adicionales para que el condensado no se acumule lejos de la sala.
Más allá de evacuar, está tratar. El condensado no es “agua limpia”; contiene hidrocarburos y partículas. Verterlo sin control es un incumplimiento ambiental. KAESER proporciona soluciones de separación aceite-agua que permiten descargar de forma legal al saneamiento cuando el efluente cumple límites. Integrar ese tratamiento en el proyecto es parte de la ingeniería responsable: dimensionar, ubicar, registrar mantenimientos y disponer de hojas de seguridad para auditorías. En madAIR cuidamos ese capítulo porque evita sorpresas y sanciones, y convierte la sala de compresores en un entorno ordenado y trazable.
La operación y el mantenimiento cierran el círculo. Una purga que no descarga se descubre por señales muy concretas: caídas de presión inexplicables, filtros con diferencial creciente, secadores que avisan de alta carga o presencia de agua en líneas finales. Una purga que “se pasa” dejando escapar aire se delata por el sonido y por el incremento del consumo específico. Con ECO-DRAIN estas situaciones son excepcionales, porque el equipo incorpora autodiagnóstico y contacto de alarma; aun así, programamos revisiones que incluyen limpieza, verificación de sensores y test de apertura en carga. En instalaciones gestionadas con control maestro -por ejemplo, un Sigma Air Manager- podemos correlacionar eventos de purga con caudales y ciclos de compresores, de modo que la sala se convierte en un sistema observado en tiempo real, más fácil de optimizar.
El clima madrileño añade un matiz estacional que conviene anticipar. En verano, la entrada de aire caliente incrementa notablemente la carga de humedad y multiplica el condensado; en invierno, el aire frío reduce la capacidad de agua pero puede generar choques térmicos en tramos mal aislados. Ajustar setpoints del secador, revisar el estado de los intercambiadores, comprobar que las purgas cero pérdida responden con rapidez y eliminar fugas ayuda a que la red rinda igual de bien en julio que en enero. En proyectos nuevos, recomendamos preinstalar derivaciones y acometidas eléctricas para crecer en purgas sin detener la planta; en modernizaciones, proponemos migraciones por fases: primero puntos críticos, luego depósito y secador, y finalmente filtros y ramales.
La economía del sistema se mide en detalles. Cada bar de sobrepresión para “empujar” agua mal gestionada es energía tirada. Cada litro de condensado que entra en una línea de proceso multiplica rechazos, corrosión y horas de taller. Una purga adecuada, en el sitio adecuado, con la tecnología adecuada devuelve la red a su estado de equilibrio: aire seco, estable y limpio, compresores trabajando en su zona de máximo rendimiento y un consumo por Nm³ que no sorprende a nadie a final de mes. En la Comunidad de Madrid, con industrias de alimentación, farma, logística y metalmecánica conviviendo en el mismo territorio, esta disciplina operativa se traduce en competitividad.
En madAIR integramos KAESER ECO-DRAIN donde aporta más valor, combinándolo con separadores, secadores y redes EQOfluids diseñadas con lógica hidráulica. Documentamos el sistema, planificamos la atención preventiva y formamos a los equipos para que reconozcan señales tempranas. Cuando todo está alineado, la purga deja de ser un grifo caprichoso y se convierte en una pieza silenciosa de fiabilidad. Si tu planta está en Madrid, Alcalá, Getafe, Móstoles, Coslada o Leganés y quieres convertir el condensado en un asunto resuelto, podemos acompañarte desde el diagnóstico hasta la puesta en marcha y el mantenimiento. Porque en aire comprimido, lo que no se ve -el agua- es, precisamente, lo que más conviene hacer bien desde el principio.
Sobre nosotros
Somos tu especialista cercano en aire comprimido, instalaciones, mantenimiento y generación de gases industriales con soluciones a medida.
madAIR, Madrileña de Aire Comprimido






