
Generación de Nitrógeno in situ para la industria alimentaria en Madrid: pureza, continuidad y ROI con NOVAIR
febrero 9, 2026En la Comunidad de Madrid los fabricantes de sacos de cartón necesitan continuidad, presión estable y eficiencia energética para evitar microparadas y asegurar calidad. En madAIR diseñamos sistemas completos con compresores KAESER, redes EQOfluids y bombas SAMOA, optimizando productividad, consumo y fiabilidad.

En una planta productora de sacos de cartón para cementos, arenas o bolsas industriales (como las de aspiradores), la fabricación no perdona la inestabilidad. La línea puede estar perfectamente ajustada en impresión, tubera, fondo, válvula y paletizado, pero si el soporte “invisible” falla -aire comprimido, distribución y servicios auxiliares- aparecen microparadas, defectos de pegado, desajustes de registro, problemas de manipulación con ventosas y, al final, un coste por saco que se dispara sin que nadie lo vea venir. En la Comunidad de Madrid, donde conviven producciones intensivas con alta rotación y exigencias de entrega muy ajustadas, la diferencia entre una planta “que tira” y una planta “que sufre” suele estar en la ingeniería de utilidades.
El aire comprimido, en este sector, no es un recurso secundario: es energía de proceso. Alimenta cilindros neumáticos, actuadores, sistemas de apertura y cierre, pinzas, eyectores, soplados, limpieza de sensores y, muy especialmente, sistemas de manipulación y posicionamiento con vacío/ventosas en tramos críticos. Cuando el aire llega con caídas de presión, con humedad o con variaciones de caudal, la máquina reacciona como lo haría cualquier sistema: compensa como puede, pierde repetibilidad y acaba penalizando la productividad. Por eso, cuando desde madAIR abordamos un proyecto para fabricantes de sacos de papel/cartón en Madrid, empezamos por lo mismo: dimensionar bien la sala de compresores y asegurar que la presión útil llega estable a cada punto de uso, sin obligar a “subir bares” para corregir errores de distribución.
Aquí es donde KAESER encaja de forma natural. En líneas con demanda variable (picos de consumo en cambios de formato, arranques de sección, ciclos de soplado o momentos de máxima velocidad) la tecnología con variador de velocidad permite que el compresor entregue lo que la planta necesita en cada instante, evitando tiempos en vacío y consumos innecesarios. La consecuencia es directa: menos kWh por metro cúbico de aire, menos calentamiento, menos estrés mecánico y una respuesta más fina cuando la demanda cambia. Y en fabricación de sacos, la demanda cambia constantemente. No se trata solo de “tener aire”; se trata de tenerlo con estabilidad y con un coste controlado, porque cada microparada o cada desviación de calidad repercute en toneladas de producción.
Pero incluso el mejor compresor se convierte en un gigante ineficiente si la red de distribución está mal planteada. Muchas plantas arrastran redes antiguas con tramos sobredimensionados y otros estrangulados, derivaciones sin lógica, puntos bajos sin drenaje, conexiones improvisadas y ampliaciones hechas “como se pudo” para no parar la producción. El resultado suele ser el mismo: pérdidas de carga, caídas de presión en las zonas más alejadas, y una tentación peligrosa: subir la presión de trabajo para compensar. Ese es el camino más rápido hacia una factura eléctrica inflada, además de aumentar fugas y desgaste. La alternativa es diseñar y ejecutar una red pensada para rendimiento, mantenimiento y crecimiento.
En ese punto, EQOfluids marca la diferencia por dos motivos: rendimiento y orden. Una red de aluminio con interior liso y uniones estancas reduce fricción y evita corrosión interna, manteniendo el aire más limpio y estable en el tiempo. En una planta con polvo de papel y fibras en suspensión, cualquier degradación interna de tubería acaba pasando factura a válvulas, herramientas y elementos sensibles. Además, la modularidad de EQOfluids permite ampliar o modificar líneas sin obras invasivas: se planifica el crecimiento de la planta, se dejan previsiones, y cuando llega el momento de añadir una nueva máquina o una nueva sección, se conecta con criterio y rapidez. En la Comunidad de Madrid, donde parar una línea puede tener un coste operativo importante, esa capacidad de intervención rápida no es un extra: es estrategia industrial.
La estabilidad de presión no solo mejora el funcionamiento “general”, también impacta en puntos de calidad que muchas veces se atribuyen a la máquina, cuando en realidad son de utilidades. Un ejemplo típico es la manipulación con ventosas y el control de posicionamiento: si hay variaciones, el sistema pierde repetibilidad y aparecen desalineaciones, mal apilado o problemas en alimentación. Otro ejemplo es el soplado o limpieza puntual de sensores: si el aire llega húmedo o sucio, se ensucian más rápido y el control de la línea se vuelve más frágil. Cuando la red está bien dimensionada y la generación está bien gobernada, la producción se estabiliza, y esa estabilidad se traduce en menos rechazo y más velocidad real sostenida.
En paralelo, hay procesos auxiliares en sacos de cartón donde la gestión de fluidos y la fiabilidad del bombeo se convierten en un factor silencioso de continuidad. En fábricas de papel y cartón es habitual manejar adhesivos, colas, tintas, barnices, productos de limpieza y, en determinadas configuraciones, aguas con carga de sólidos o lodos procedentes de mantenimiento y limpieza. En estos escenarios, las bombas neumáticas de doble diafragma (AODD) de SAMOA aportan una ventaja clara: al funcionar con aire comprimido, ofrecen un bombeo seguro, controlable y robusto para fluidos viscosos o variables, con capacidad de trabajar en entornos húmedos y con una operativa sencilla para el equipo de mantenimiento. Integrarlas correctamente significa reducir paradas por atascos, evitar derrames, mejorar la dosificación y mantener estable el suministro de producto a puntos críticos del proceso.
La combinación tiene sentido cuando se plantea como un sistema coherente: una sala de aire comprimido estable, bien tratada y eficiente es la base no solo para la neumática de la línea, sino también para el accionamiento de bombas AODD que alimentan colas, transfieren productos auxiliares o apoyan operaciones de limpieza. Con una generación KAESER bien dimensionada y una red EQOfluids bien ejecutada, el aire llega con presión y caudal consistentes, y eso se traduce en bombas que trabajan con regularidad, sin pulsaciones fuera de rango y con menos incidencias por aire de mala calidad. Cuando ese “circuito base” está bien hecho, la planta puede escalar y añadir servicios sin improvisaciones. Y eso, en fabricación de sacos, es clave: las plantas crecen por etapas, se incorporan nuevas líneas, se ajustan formatos, se añaden automatismos y se incrementa la exigencia de producción con el tiempo.
En una industria madrileña de sacos para cementos, arenas o aplicaciones industriales, hablar de aire comprimido y redes técnicas no es hablar de “instalaciones”; es hablar de productividad, calidad, energía y continuidad operativa. KAESER aporta eficiencia y control en la generación; EQOfluids garantiza una distribución estable, ampliable y limpia; y SAMOA añade fiabilidad en el bombeo de fluidos auxiliares con tecnología neumática robusta. Si el objetivo es reducir microparadas, mejorar repetibilidad, estabilizar consumos y preparar la planta para crecer sin sobresaltos, la ingeniería de utilidades es el lugar donde se gana (o se pierde) la rentabilidad del saco. Ponte en contacto con nosotros y estudiaremos las necesidades de tu industria.
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madAIR, Madrileña de Aire Comprimido






